lunes - septiembre 07, 2015

Aliados biológicos: cuando la vida protege la vida

La tecnología y la capacidad humana se conjugan para generar productos biológicos innovadores y potentes.
El mar de carros parece no tener final. Suenan las bocinas en intervalos irregulares y en un intento vano de abrir camino, de acelerar el paso de las máquinas humeantes. Entre las hileras de metal avanzan vendedores improvisados que miran con insistencia el interior de los autos detenidos tratando de colocar en el mercado una barra de amaranto, un vaso con fruta, un agua embotellada. Algunos piensan que invertir grandes cantidades de tiempo en un traslado corto no vale la pena. Algunos conductores, sin embargo, guardan la vaga ilusión de dejar atrás, de una vez por todas, el tráfico, el tumulto, el ruido, la velocidad.
 

Hay que tener paciencia para salir de la Ciudad de México y la paciencia se ve recompensada. Desde el oriente citadino se toma la carretera a Puebla y el tramo para llegar al destino es un respiro acompañado de paisaje boscoso. Árboles, praderas, zonas parceladas se suceden durante más de cien kilómetros. Y luego viene la calma… un oasis de nubes y volcanes y tierra fértil ubicada a 2,240 metros sobre el nivel medio del mar: ¿Qué mejor escenario para desarrollar vida que protege la vida? ¿Qué mejor ubicación puede tener la planta de biológicos de Bayer CropScience?

 

En las inmediaciones del pueblo de San Martín Texmelucan, cerca de los estados de Puebla y Tlaxcala, y con el volcán Popocatépetl como incansable guardián, se encuentra el espacio de 73,800 metros cuadrados que alberga oficinas, cuatro laboratorios, una planta de ajuste, una planta de producción con seis fermentadoras y cuatro almacenes. Se trata de una fábrica con capacidad para producir entre 12 y 14 millones de litros de soluciones agrícolas para México y el mundo. Se trata de la planta de biológicos de Bayer CropScience.

 

Un organismo vivo

 

No es una fábrica convencional, no hay bandas de producción, no hay repeticiones perpetuas; es más bien una suerte de organismo vivo. Con una devoción entrañable y una precisión a toda prueba los 114 hombres y mujeres que mantienen la operación ininterrumpida de la planta establecen una relación íntima con sus procesos. Ojos, manos, cabeza y corazón son la tónica de cada sala, lo mismo para la incubación que para la ventilación, la aplicación de agua, la fermentación o el empacado. La tecnología y la capacidad humana se conjugan aquí para generar productos biológicos innovadores y potentes.

 

La calidad y la fraternidad del equipo de trabajo, así como su permanente entrenamiento, han permitido, entre otras cosas, una constante mejora de sistemas y procesos, y las certificaciones más importantes en materia de buenas prácticas, lo cual se traduce en la preservación, propagación y mejoramiento de cepas, procedimientos operativos sistemáticos y documentables, entre otras que le han valido a Bayer CropScience en México, encabezado por André Kraide, transferir conocimiento y orientar los esfuerzos globales de Bayer en el campo de los productos biológicos.

Aliados biológicos

 

De entre todas las preocupaciones del mundo destaca la demanda de producir alimentos con el mínimo impacto al medio ambiente. De esto surge el compromiso de Bayer CropScience de generar productos no solamente amables con la naturaleza sino inspirados en ella. Así, la categoría de “biológico” corresponde a productos derivados de plantas, bacterias y cierto tipo de minerales utilizados en la protección de cultivos: son organismos aliados que mantienen a las plantas (y sus raíces) libres de los enemigos que las enferman (virus, hongos, nematodos, insectos).

 

El modo de acción busca replicar lo que los organismos benéficos han hecho durante billones de años para sobrevivir: colonizar, repeler y generar simbiosis con las plantas que los hospedan. La defensa se traduce en salud y en crecimiento lo cual, con un manejo integrado que incluye toda la gama de productos Bayer para el tratamiento de semillas, químicos foliares y sintéticos, también beneficia al agricultor pues reduce los riesgos, mejora sus rendimientos y genera mayores dividendos económicos.

 

Entre los productos estrella de la planta de Tlaxcala se encuentran, todos con una alusión musical en su nombre, Serenade, un fungicida y bactericida que protege frutales y vegetales y que cuenta con registro en 30 países; Sonata, un fungicida que protege las alcachofas, brasicáseas, cucurbitáceas, uvas, legumbres, vegetales, y tubérculos y con registro en 10 países; y Requiem, un insecticida que protege frutas, vegetales, vid y nueces, que actualmente tiene registro en tres países, y que entre 2016 y 2017 incursionará en un amplio mercado tras la autorización de su ingrediente activo por parte del Consejo Europeo.

Crónica de una compra anunciada

 

Bayer adquirió el negocio de biológicos de la compañía AgraQuest el 12 de agosto de 2013 con la visión de fortalecer la oferta de soluciones para el cuidado de los cultivos en un entorno de necesario aumento de los rendimientos y una población creciente que demanda alimentos. El 1 de enero de 2014 abrió sus puertas la hasta entonces única sede de producción de soluciones orgánicas con la visión y los valores Bayer. Science for a Better Life, nuevas formas de hacer y nuevas formas de vivir para quienes iniciaron la aventura de los biológicos en México hace décadas y hoy comparten el pan en los comedores de la familia Bayer CropScience.

 

Miguel Garibay, responsable de la planta y en su momento de la transición, hace memoria del reto que representó el cambio, involucrar a las personas en una estrategia global. Recuerda el entusiasmo con que uno de sus colaboradores se acercó a él para compartirle su sentir: “¡Don Miguel, llegamos a las grandes ligas…!