jueves - diciembre 03, 2015

Un día de campo entre nubes de algodón

Bayer refrenda su compromiso con las buenas prácticas agrícolas y el uso de tecnología para el campo.

En México es más fácil y rápido llegar a las nubes que al algodón. Desde Chihuahua son unas cuatro horas a velocidad Road Safety para llegar al punto de destino. Hay que avanzar por esas largas rectas custodiadas por montañas gigantescas que a la luz del sol asemejan dunas. El horizonte es agua ilusoria y los viajeros se abrazan (y se abrasan) a la idea de que en Buenaventura encontrarán agua de verdad y adivinan el paraíso.



En el último tramo la vista suple a la imaginación: las pacas de algodón y las cosechadoras bordean el camino; al fondo se muestra orgullosa la irrealidad de un terreno nevado en pleno desierto. En los últimos metros el olfato envía señales: ése debe ser el olor de los famosos chamorros de don Pablito Rodríguez, el distribuidor que ha organizado el día de campo para que los productores conozcan los resultados de las semillas de Bayer para el desarrollo de algodón.

 

Espesos, compactos, vigorosos, tan suaves que invitan al tacto. Las parcelas presumen y con justa razón. Cada variedad muestra sus atributos y la calidad salta a la vista: no hay parangón de color, resistencia, textura y rendimiento. Las semillas FiberMax de Bayer combaten la maleza, anulan las plagas, resisten los hongos: el portafolio completo de Bayer para algodón ofrece un cuidado integral y calibres inmejorables para la comercialización.

 

En 2015 Bayer realizó 25 ejercicios de prueba de semillas de algodón en México, seis de ellos con evento de presentación de resultados. En cada parcela, cedida por un agricultor aliado, las diferentes variedades de Bayer son cuidadas para verificar el desempeño óptimo en condiciones adversas de clima y fitosanitarias. En Buenaventura, Chihuahua, el algodonero Ronny Enns se muestra satisfecho con los resultados y prepara la cosecha que, de acuerdo con la alianza, él podrá usufructuar por completo. Para el próximo año, asegura, cederá un poco más de terreno para que Bayer siga ensayando y ayudando.

 

Con las ilusiones a cuestas, ¿por qué no pararse en la caja de bateo preparada para la ocasión? Entre vítores los algodoneros se perfilan, tensan los músculos, abanican: ¡jonrón con la casa llena! Y a celebrar el triunfo con los chamorros, tamalitos y refrescos. Toda una comida de negocios entre amigos. Nada más por el puro gusto de sentirse por las nubes.

 

Con este tipo de iniciativas en las cuales participan distribuidores y productores de algodón, Bayer refrenda su compromiso con las buenas prácticas agrícolas y el uso de tecnología para el campo. En febrero de 2016, CropScience llevará a cabo el BayerCotton Club, evento que reunirá a los algodoneros previo al inicio del ciclo productivo y donde éstos podrán conocer, de primera mano, los atributos y beneficios del portafolio de Bayer.