jueves - enero 26, 2017

Cosas que probablemente no sabías sobre las patentes

La propiedad intelectual de nuestras moléculas está legalmente limitada para evitar la monopolización perpetua

La discusión acerca de los derechos de propiedad intelectual (IPR, por sus siglas en inglés) abarca muchos campos -también atañe a los ingredientes activos de los productos farmacéuticos. Pero la protección de patentes con plazos limitados es indispensable para la innovación médica.

 

Si usted diseña y construye una casa –lo que implica comprar el terreno, conseguir una licencia, contratar a un arquitecto y a los constructores, invertir en cemento, pintura y ventanas- la casa le pertenece a usted. Podrá vivir en ella, rentarla o venderla. Como empresa farmacéutica, diseñamos y construimos moléculas adecuadas como ingredientes activos para luchar contra enfermedades como el cáncer, ayudar a prevenir eventos cardiovasculares o la progresión de enfermedades crónicas. Para ello, recurrimos a los mejores científicos que desarrollan la idea, el concepto y optimizan el compuesto. Realizamos estudios clínicos con decenas de miles de pacientes para proporcionar datos autorizados sobre la seguridad y la eficacia de una sustancia que podrá convertirse en fármaco. Tanto la inversión como el riesgo que tomamos son significativos: solo una de cada 10 mil sustancias lo hace a través de todas las etapas del desarrollo de fármacos. Si un medicamento nuevo es aprobado, lo llevamos al mercado y a los pacientes que lo necesitan, este es nuestro modelo de negocio.

 


Moléculas y casas son muy diferentes, por supuesto. Una casa existe una vez. Una molécula -una vez desarrollada-, puede ser replicada y vendida a gran escala. Y a diferencia de una casa, que puede beneficiar a una familia, una droga puede aportar valor a millones. Debido a este valor social, la propiedad intelectual de nuestras moléculas está legalmente limitada para evitar la monopolización perpetua.

 

 

 

Las compañías farmacéuticas como Bayer, están obligadas a revelar la fórmula de sus compuestos durante el curso de los ensayos clínicos, muchos años antes que el fármaco esté listo para salir al mercado. A cambio, las patentes protegen a nuestra propiedad intelectual de ser copiadas por otros y a un costo mínimo. La duración media de la patente legal es de 20 años. Pero pueden pasar más de 12 años en periodo de desarrollo de los nuevos medicamentos hasta el día en que se le otorgue la aprobación de comercialización. Entonces, tenemos solo unos cuantos años para beneficiarnos económicamente de nuestro trabajo antes que las compañías de genéricos comiencen a replicar la droga y vendan a un precio al que no pueden competir las empresas enfocadas en la investigación y el desarrollo. El periodo limitado de exclusividad de comercialización para el inventor termina después de un par de años, sin embargo, nuestras innovaciones seguirán disponibles para los pacientes.

 

Solo si somos capaces de asumir el riesgo de desarrollo de fármacos y seguir investigando durante muchos años, podrá haber nuevas terapias a disposición de los pacientes. Las tasas de fracaso de los nuevos candidatos a fármacos son altas. Las patentes son un prerrequisito para nuestra oportunidad de recuperar nuestra inversión. Nos dan la seguridad de planificación necesaria para poder asumir el reto y el riesgo de invertir en la próxima generación de medicamentos innovadores. Las pocas moléculas exitosas son las piedras angulares de nuestro negocio.

 

 

Pero, ¿debe la investigación y el desarrollo farmacéuticos -que son tan esenciales para la sociedad- ser un negocio en absoluto? Creemos que hay muy buenas razones por las que debería: El hecho es que nuestra misión como una empresa privada en un campo competitivo, es asegurar que esa tarea se realice con el máximo enfoque y eficiencia, sobre una base financiera sólida y en la vanguardia de ciencia moderna. La protección de patentes de duración limitada para nuestra propiedad intelectual es una solución viable que brinda a las personas un amplio acceso a la innovación médica a lo largo del tiempo y nos permite seguir construyendo el progreso médico del futuro.