lunes - junio 01, 2020

¿Podrán las cadenas de suministro de alimentos hacer frente a COVID-19?

Los complejos sistemas globales que llevan la comida de los campos a la mesa hoy están superando muchos obstáculos para mantenernos alimentados.

El que podamos esperar alimentos diversos, saludables y seguros en los estantes de nuestros supermercados, es un lujo que fácilmente se da por sentado fácilmente en el mundo desarrollado. Sin embargo, esto solo es posible gracias a las complejas cadenas de suministro mundiales capaces de cultivar, procesar y transportar alimentos de manera rápida y segura, tanto por tierra, mar y aire desde los campos de todo el mundo.

 

La escala de estos sistemas es asombrosa. Hasta 80 por ciento de los alimentos que se consumen en todo el mundo se importan de otros países por un valor aproximado de 1.5 trillones de dólares. No sorprende entonces que el sistema alimentario mundial represente 10 por ciento del PIB mundial y emplee hasta 1,500 millones de personas.

 

Sin embargo, a medida que los gobiernos de todo el mundo toman medidas para evitar la propagación de COVID-19. El sistema de distribución de alimentos enfrenta una interrupción extraordinaria. Las medidas de distanciamiento social, las prohibiciones de viaje, el cierre de fronteras, los canales de transporte restringidos y el cierre temporal de gran parte de la industria de servicios de alimentos son obstáculos importantes que deben superarse.

 

Desde los agricultores y trabajadores de campo, hasta los procesadores y minoristas de alimentos, han sido afectados por pandemia mundial causando problemas en cada etapa de la cadena de suministro. Al menos por ahora, muchos sectores en el mundo desarrollado han mostrado suficiente flexibilidad para garantizar la entrega de alimentos a los consumidores adaptándose a las nuevas condiciones. Pero, ¿Suecede lo mismo en las zonas menos desarrolladas del mundo?

 

Para comprender los desafíos que enfrenta el mundo, hablamos con expertos líderes en las cadenas mundiales de suministro de alimentos para preguntar: ¿Cómo estamos evitando que una crisis de salud se convierta también en una de alimentación?

¿De dónde obtiene el mundo sus alimentos frescos?

La población del planeta depende del comercio mundial para acceder a alimentos frescos, saludables y seguros. Estados Unidos, por ejemplo, importa 32 por ciento de las verduras frescas, 55 por ciento de las frutas frescas y 94 por ciento de los mariscos que consume cada año.

 

En la UE, alrededor de 80 millones de toneladas de frutas y verduras frescas son producido anualmente para los mercados de productos frescos, de acuerdo con Freshfel, la asociación europea de productos frescos. De eso, más de 30 millones de toneladas se comercializan entre los Estados miembros, con 5 millones de toneladas adicionales exportadas fuera de la Unión.

 

En total, la UE importa casi 93 millones de toneladas y exporta 91 millones de toneladas de productos agroalimentarios cada año.

 

Hoy en día, los países a menudo se especializan en producir cierto tipos de alimentos y dependen unos de otros para asegurar productos que no se pueden cultivar localmente debido al clima o que es más barato cultivar en otros lugares. Esta dependencia ha llevado a una gran variedad en nuestras dietas.

 

Pero, ¿Cómo son las cadenas alimentarias mundiales que entregan estos productos a nuestros refrigeradores?

Heike Axmann, experta en desarrollo de la cadena de suministro y diseño logístico de alimentos frescos, dice: Uno de los grupos de investigación aplicada de la Universidad e Investigación de Wageningen, proporciona un ejemplo con los ejotes franceses. La cadena comienza con trabajadores que recogen las verduras en múltiples granjas de pequeños productores en Kenia. Luego, los frijoles se transportan, empaquetan, envían por transporte aéreo y finalmente se entregan a los supermercados de toda Europa.

 

Pero, señala, las cadenas de suministro pueden ser muy diferentes a esto. La mayoría de los agricultores del mundo son pequeños productores, a menudo no están conectados al sistema global o vinculados formalmente a los mercados. Su producción con frecuencia llega a los mercados a través de sistemas locales mucho más pequeños e informales. Por lo general, los pequeños productores venden sus productos a intermediarios que los transportan a pueblos y ciudades para venderlos en los mercados o al por mayor a tiendas y restaurantes.

Cuando la música se detiene

Independientemente de cuál sea el producto o dónde provenga, todas las cadenas de suministro de alimentos dependen de un componente clave: Las personas. Son ellas las que siembran semillas y cosechan vegetales, personas que conducen camiones y empaquetan alimentos, y personas que descargan los contenedores de envío que traen alimentos del otro lado del océano. Una pandemia como COVID-19 obliga a los seres humanos a cambiar su manera de trabajar y cómo se alimentan, lo que significa que hay múltiples puntos de interrupción que pueden afectar las cadenas de suministro en ambas direcciones.

 

"Es como un baile en una película histórica”, dice Nancy Tucker, vicepresidenta de Desarrollo de Negocios Globales de Produce Marketing Association (PMA), una organización comercial que representa a compañías en la cadena de suministro de productos frescos y florales. "Los bailarines se mueven de pareja en pareja por una cadena, pero si la música se detiene, todos los bailarines se amontonan".

 

Ella da el ejemplo de las cerezas chilenas, 90 por ciento de las cuales se envían normalmente a China, donde se distribuyen alrededor del país. Cuando se descargan las cerezas, los contenedores se vuelven a llenar con otro producto y luego se envían a otro país, donde el ciclo continúa con los contenedores que finalmente regresan a Chile para ser utilizados nuevamente para las cerezas.

 

Sin embargo, el inicio de COVID-19 detuvo el baile, haciendo que los contenedores se apilaran, inicialmente en China, donde las estrictas medidas de cuarentena impidieron que los trabajadores descargaran y volvieran a cargar los contenedores. La cantidad de contenedores que salieron de Shanghai disminuyó en un 25% en febrero, lo que tuvo un efecto secundario de causar niveles récord de contenedores disponibles en otros puertos del mundo. Con los vendedores brasileños de café y los exportadores canadienses de lentejas que luchan por asegurar los contenedores necesarios, el comercio comenzó a cerrarse.

Las cambiantes demandas de los consumidores significan que las cadenas de suministro han tenido que cambiar

Más allá del transporte y la logística, uno de los mayores desafíos para las cadenas de suministro de alimentos ha sido el cambio inmediato en el gasto del consumidor provocado por el cierre temporal de prácticamente toda la industria de servicios de alimentos, desde cafeterías escolares hasta restaurantes, comedores y hoteles. Es un gran mercado global, con un valor estimado de 3.4 billones de dólares en 2018, por lo que la repentina falta de demanda tiene un enorme impacto en toda la cadena de suministro de alimentos.

 

En EE. UU. Y la UE, aproximadamente un tercio de todos los productos frescos es entregado a la industria del servicio de alimentos. La pérdida de este mercado ha obligado a las cadenas de suministro a descubrir rápidamente cómo cambiar su enfoque. Esto ha presentado un desafío enorme.

 

Las organizaciones como PMA están ayudando a los productores a encontrar nuevos compradores o cambiar su proceso para satisfacer diferentes necesidades, pero no es tan simple como entregar alimentos a una tienda de comestibles en lugar de un restaurante. Lo que los consumidores compran para cocinar en casa difiere de lo que piden cuando están fuera y con restricciones sobre la frecuencia con la que las personas pueden viajar a los supermercados, es más probable que compren productos enlatados con una vida útil más larga que los productos frescos.

 

Adicionalmente, esto implica incertidumbres sobre la velocidad a la que las diferentes partes de la industria de servicios de alimentos podrían reabrir y cómo las consecuencias económicas de la crisis afectarán el gasto de los consumidores.

 

Adaptarse al cambio tiene su precio

De manera crucial para el suministro mundial de alimentos frescos, los agricultores, las industrias, las organizaciones y las autoridades continúan a la altura del desafío, desde los pequeños productores que implementan distanciamiento social y mayores medidas de higiene hasta la coordinación y cooperación global que mantiene los sistemas comerciales de los que dependemos.

 

"Hay muchos protocolos nuevos que deben implementarse y eso es un desafío", advierte Binard. "Pero el sector ha demostrado que puede organizarse ante una pandemia específica".

 

Sin embargo, esto tiene un precio considerable. Para productores y proveedores en Europa, por ejemplo, Freshfel calcula un aumento en los costos de  mil millones de euros en los primeros dos meses después de la pandemia. Esto es en gran parte el resultado de interrupciones logísticas masivas y el aumento de la fuerza laboral y los costos de operación a través de medidas como el suministro de equipos de protección personal.

 

"A medida que la crisis continúa, la pregunta es ¿Cuánto tiempo puede continuar el sector para soportar este costo adicional?" pregunta Binard. "Afortunadamente, si volvemos a la normalidad, habrá mejores reglas y organización de trabajadores que podrían disminuir el costo".

 

Las necesidades de la industria también cambiarán con las estaciones. En el hemisferio norte, la temporada de recolección y cosecha de frutas de verano, por ejemplo, exigirá nuevos esfuerzos para permitir que los trabajadores migrantes crucen fronteras y trabajen de manera segura en los campos y las empacadoras.