martes - julio 03, 2018

Salvando vidas: los detectores de explosivos de cuatro patas

Gracias a su increíble sentido del olfato, perros especialmente entrenados ayudan a librar al mundo de las devastadoras consecuencias de las minas terrestres.

En el transcurso de una carrera de más de nueve años, Hamilton ayudó a eliminar cientos de peligrosos explosivos en tres continentes. Es un experto en su campo, un detector de minas altamente entrenado, que resulta ser un perro.

 

Hamilton, que ahora disfruta de una merecida jubilación en Noruega, es solo uno de los cientos de perros detectores de minas que desempeñan una función crucial en la eliminación de explosivos de guerra remanentes en antiguas zonas de conflicto. Armas que pueden destruir comunidades mucho después de que los soldados se han retirado.

 

Y son muy eficaces: un solo perro detector de minas puede despejar en promedio 800 metros cuadrados (más de 8000 pies cuadrados) en un solo día, diez veces más de lo que podría hacer una persona con un detector de metales.

 

Los perros también pueden detectar minas y explosivos que han estado bajo tierra durante más de 50 años. 

Un olfato sobrenatural

La nariz de un perro funciona de modo diferente a la de un ser humano. Cuando un perro inhala, un pliegue de tejido de su fosa nasal separa el aire que ingresa. Una parte del aire se destina a la respiración, mientras que la otra parte se usa exclusivamente para olfatear. Los perros tienen hasta 300 millones de receptores olfativos en la nariz, en comparación con los aproximadamente seis millones que tienen los seres humanos, lo que les permite oler cerca de 10 000 veces con mayor intensidad que nosotros.

 

Esta capacidad es la razón por la cual los perros se consideran detectores de explosivos altamente eficaces.

 

Como parte de su trabajo humanitario de desarme, la organización benéfica Ayuda Popular Noruega (APN) ha estado entrenando perros, como Hamilton, durante más de 20 años para que usen esa extraordinaria habilidad para detectar minas terrestres y otros explosivos.

 

En 2004, la APN estableció un Centro de Entrenamiento Mundial para sus perros detectores de minas en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina. Es un proceso riguroso en el que se entrenan cachorros de pastor belga durante dos años para que olfateen el olor específico de una mina terrestre.

 

“Se trata de que detecten todo el paquete, no solo el RDX o el TNT, sino también con qué está combinado: plástico, metal o madera”, explica Hans Peter Risser, jefe de Operaciones para el Desarme Humanitario de la APN. “En Colombia, por ejemplo, no buscamos una mina terrestre de fábrica sino una botella de gaseosa llena de explosivos con un producto químico, y los perros tienen que estar entrenados para buscar ese olor en particular. Un error común es entrenarlos solo para que busquen TNT”.

Cómo cuidar la salud de nuestros héroes caninos

De momento, ningún perro detector de minas de la APN ha resultado herido ni muerto por minas ni otras municiones explosivas. Pero corren otros riesgos. Al trabajar en climas extremadamente inhóspitos, están expuestos a condiciones adversas y a parásitos potencialmente mortales.

 

Los ectoparásitos, como las pulgas y las garrapatas, se agarran a la piel del perro y la muerden o la perforan para alimentarse. Durante este proceso, pueden transmitir diferentes enfermedades peligrosas. Y en países como Camboya, la falta de servicios veterinarios y medicamentos disponibles hace que una sola picadura pueda ser fatal.

 

“Es esencial que cuidemos la salud de los perros. Ellos tienen que estar bien y poder trabajar, por lo cual reducir los peligros para su salud es un asunto serio para nosotros”, dice Risser. “El apoyo y las contribuciones de empresas como Bayer son cruciales, ya que suministran equipos, conocimiento y medicamentos altamente necesarios".

 

 

El devastador legado de las minas terrestres

Aún quedan más de 110 millones de minas terrestres enterradas en más de 60 países de todo el mundo, y cada una de ellas tiene la capacidad de matar o mutilar. En 2015, un promedio de 18 personas por día en todo el mundo perdieron la vida o una extremidad debido a una mina terrestre u otro explosivo de guerra remanente. El 78 % de ellas fueron civiles y el 38 % fueron niños.

 

Por lo tanto, librar al mundo de las minas terrestres y otros explosivos es crucial. Pero es también una tarea trabajosa, peligrosa y cara. Armar una mina terrestre puede llevar 10 segundos; colocarla, dos minutos; sin embargo, ubicarla y eliminarla puede llevarle todo un día a un equipo de 12 personas.

 

Sin perros héroes como Hamilton, esta tarea sería mucho más difícil.

 

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