REVISTA CORPORATIVA

DE BAYER DE MÉXICO

No.103 / 2017

Editorial

Radio 223: exitoso agente terapéutico contra el cáncer

Cuando Marie Curie y su esposo Pierre descubren en 1898 el nuevo elemento ‘Radium’, no sospechaban la piedra que echaría a rodar la investigación del radio, pues con el nuevo elemento se colocaron los cimientos para un radiofármaco para el tratamiento del cáncer de próstata: en 2013, el dicloruro de radio-223 (Xofigo) obtuvo la autorización para el tratamiento de adultos con carcinoma prostático resistente a la castración y metástasis óseas sintomáticas sin metástasis viscerales conocidas, es decir, sin metástasis en los órganos internos.  Como se demuestra en el estudio de aprobación ALSYMPCA, el radio-223 puede prolongar significativamente la vida de los pacientes y, a su vez, mantener su calidad de vida.

Después de su descubrimiento, el radio se volvió rápidamente popular. Por ejemplo, Pierre Curie presentaba en sus actividades docentes en salones oscurecidos, el ‘efecto luminoso’ del radio, el cual era tan intenso, que con él se podía leer el periódico.  Además, Marie Curie estaba convencida de que el radio podía curar el cáncer. Como escribe en su autobiografía, la curación de distintas enfermedades, en especial el cáncer, registraban cada vez mayores éxitos. También puede leerse: “Se fundaron institutos que trabajaban de acuerdo con el nuevo método curativo. Es fácil comprender lo valioso que es para mí el convencimiento de que, gracias a esta invención, se puede aliviar el padecimiento humano”.

Como lo explica el profesor Klemens Scheidhauer la radiación radioactiva se genera con la transformación de núcleos atómicos inestables, también llamados radionúclidos. Se distingue entre tres tipos distintos de radiación, la radiación alfa, beta y gamma. En la medicina nuclear, los radionúclidos se utilizan no solo para diagnóstico, sino también en la terapia. “En el diagnóstico, los procedimientos de imagenología funcional, como la cintigrafía esquelética o la tomografía por emisión de positrones y la tomografía por computadora (PET/CT), tienen un papel decisivo”, explica el médico nuclear. En la cintigrafía esquelética, se pueden hacer visibles los cambios en el metabolismo óseo, en especial cuando éste es elevado como en el caso de las metástasis óseas. La PET muestra, por ejemplo, con la ayuda de glucosa marcada radioactivamente, diferencias en el metabolismo.11 En la radioterapia de la medicina nuclear, por lo general se utilizan radionúclidos que emiten rayos beta o alfa. Los radiadores como el samario-153 o estroncio-89, se pueden emplear en la terapia del carcinoma prostático resistente a la castración para la terapia del dolor.2,12

El radiofármaco Xofigo es actualmente el único representante de la terapia alfa selectiva. El paciente recibe una inyección intravenosa de dicloruro de radio-223 que dura alrededor de un minuto. El esquema de tratamiento abarca en total seis inyecciones, cada cuatro semanas una.

El radio-223, gracias a su similitud con el calcio, se incorpora en la sustancia ósea recién formada en y alrededor de metástasis óseas y destruye las células tumorales contiguas. Gracias al poco alcance del radiador alfa, el tejido sano circundante se mantiene en gran medida intacto. Por ello, la médula ósea que se encuentra en las cercanías de la metástasis ósea por lo general se ve poco afectada. Como equipo para el paciente, colaboran estrechamente el médico nuclear y el urólogo u oncólogo. El diagnóstico y la determinación de la indicación son responsabilidad del urólogo u oncólogo. El médico nuclear confirma la indicación, informa al paciente sobre la terapia y la lleva a cabo de forma ambulante.

Última actualización: jueves - octubre 5, 2017

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