Editorial

Contribución de Liam Condon en el periódico alemán Der Tagesspiegel (26.06.2018)

El sistema alimentario y la sustentabilidad

En los próximos 30 años

podrían surgir más problemas

debido al cambio climático

// Nuestro sistema alimentario necesita un cambio de paradigma. Durante años estuvo destinado casi exclusivamente a producir mayor cantidad de alimentos para alimentar a la creciente población mundial. Pero eso solo ya no es suficiente.

En el año 2050, se espera que vivan en la Tierra casi 10 mil millones de personas, unos 2.2 mil millones más que en la actualidad. Los expertos estiman que la producción agrícola mundial debe al menos duplicarse para entonces con el fin de satisfacer la demanda que habrá de alimentos, piensos así como de bioenergía.

Sin embargo, nuestra producción actual de alimentos no es sostenible porque no utiliza los recursos naturales con la suficiente moderación. En los próximos 30 años podrían surgir más problemas debido al cambio climático: Un tercio de la tierra fértil podría perderse en todo el mundo, por ejemplo, a causa de la erosión o la salinización.

Nuestro sistema alimentario es además demasiado derrochador; se calcula que un tercio de todos los alimentos, alrededor de mil trescientos millones de toneladas al año, se pierden durante la transportación y en nuestros hogares.

Nuestro sistema alimentario es también injusto. Alrededor de 800 millones de personas en todo el mundo padecen hambre y casi dos mil millones de personas no ingieren las vitaminas o los minerales suficientes. Sin embargo, al mismo tiempo, dos mil millones de personas son obesas o tienen sobrepeso.

Evidentemente, no existe una solución única para todos estos problemas. Esto se debe a que el sistema alimentario mundial es extremadamente complejo y multifacético. Pero la agricultura puede contribuir considerablemente a mejorar la situación si, por ejemplo, consideramos los cinco puntos siguientes. Primero, tenemos que conversar entre nosotros y escucharnos de nuevo, en lugar de tratar de convencernos unos a otros. Acabemos con los debates polarizadores que dominan el futuro de la agricultura - por aquí “agricultura industrializada”, por allá “agricultura orgánica”. Si podemos superar las diferencias ideológicas, podemos aprender los unos de los otros. En Bayer estamos trabajando en profundizar el diálogo con todos los grupos sociales, incluyendo a nuestros críticos. Pero un diálogo honesto y fructífero requiere confianza, y la confianza necesita sinceridad. De ahí que hayamos puesto a disposición del público, a través de un sitio web, estudios de seguridad sobre pesticidas que son pertinentes para las aprobaciones regulatorias. Con esto queremos dar ejemplo de transparencia en el sector agrícola.

Segundo, debemos alejarnos de la fijación unilateral en el rendimiento. El aumento de los beneficios domina muchas discusiones sobre el futuro de la agricultura y a veces relega a un segundo plano la visión de nuevos enfoques y soluciones creativas. Sí, la agricultura debe ser más productiva. Pero no solo debemos hablar sobre la mera cantidad, sino también sobre la calidad, porque a veces menos es más, tanto en la producción como en el consumo. Esto también significa que debemos cuestionar nuestros hábitos alimenticios. En definitiva, nuestro objetivo debe ser producir suficientes alimentos de alta calidad, sanos y nutritivos para todos de una manera sostenible y que economice recursos.

Tercero, debemos cuestionar el statu quo. La agricultura del futuro necesita innovaciones. Afortunadamente, existen desarrollos tecnológicos prometedores que pueden infundirnos esperanza a todos, como por ejemplo las nuevas tecnologías de cultivo. Con ellas se pueden cultivar plantas más productivas y robustas, o también plantas que tengan un mejor sabor y no causen alergias, y de forma más rápida que antes.

Otro ejemplo es la digitalización, que revolucionará la agricultura. Los datos exactos sobre el estado de un campo permiten aplicar productos fitosanitarios donde son realmente necesarios. Y esto a tiempo antes de que una plaga, maleza o una enfermedad vegetal se propague. El resultado: La protección de los cultivos se vuelve más precisa y eficiente y, por lo tanto, más ecológica.

Cuarto, en el futuro debemos pensar de forma más integral con respecto a las innovaciones. Necesitamos una consideración cuidadosa que no sitúe únicamente los beneficios o los riesgos en primer plano. Europa tiene por buenas razones tanto un principio de innovación como un principio de precaución. Quien usa solamente uno se queda corto. Una consideración razonable de las ventajas y desventajas de cada nueva tecnología permite llegar a un amplio consenso. Esto es muy importante, porque las innovaciones necesitan del apoyo social para poder contribuir a resolver los problemas de mayor urgencia.

Quinto: Los cerca de quinientos millones de pequeños agricultores del mundo desempeñan un papel fundamental en la alimentación del futuro y en un sistema alimentario sostenible. Sus campos suelen ser más pequeños que un campo de fútbol, pero ellos producen casi la mitad de los alimentos del mundo, y el 80 por ciento de los alimentos en los países en vías de desarrollo. Si logran aumentar su productividad de manera sostenible, sus ingresos también aumentarán y podrán enviar a sus hijos a la escuela, invertir más y producir más alimentos de alta calidad tanto para ellos mismos como, en definitiva, para toda la sociedad. Todo el mundo se beneficiará de ello.

Bayer también asume aquí la responsabilidad y apoya a los pequeños agricultores de todo el mundo con numerosas iniciativas. Así llevamos siete años organizando cursos de capacitación con pequeños agricultores en India, Kenia y América Latina. En el programa se incluyen temas como la salud del suelo, la gestión del agua o la protección de los cultivos. También ayudamos a muchos pequeños agricultores a ser más productivos y a cumplir con los requisitos de calidad del mercado. Un ejemplo es el proyecto “Bridging the Seed Gap”, en el que Bayer colabora con la organización sin fines de lucro “Fair Planet” en Etiopía. Nosotros ayudamos a los agricultores a acceder a semillas de vegetales de calidad y a sembrar las semillas con pocos cambios en sus métodos de cultivo tradicionales, con la perspectiva de obtener mejores cosechas y mayores rendimientos.

Sí, nuestro sistema alimentario debe ser más sustentable. Estoy firmemente convencido de que podemos lograrlo. Pero solo de manera conjunta, y siempre y cuando estemos abiertos al cambio y dispuestos a reconsiderar nuestra actitud hacia la alimentación y la agricultura.

Liam Condon, miembro de la junta directiva de Bayer AG

y director de la división

Crop Science.