Editorial

“Me siento como me veo”

// Hace dos años don Beto fue diagnosticado con cáncer de próstata con metástasis ósea y aunque en su momento el panorama era completamente oscuro, actualmente su salud y calidad de vida la resume en “me siento muy bien”.

Una de las pasiones más grandes de don Beto es dar clases en la UNAM. Ha sido profesor desde que era joven y a sus 79 años sigue dando cátedra todos los días. Sin embargo, antes de su diagnóstico ya comenzaba a experimentar problemas de micción, su urgencia por ir al baño con frecuencia no le permitía terminar su clase y debía interrumpirla. Como un medio paliativo optó por consumir menos líquidos, aunque fue una solución momentánea.

“Todo 2015 la pasé con problemas de esta naturaleza. Pero se agravó en diciembre de ese año cuando ya tenía mucha molestia y comencé sentir dolores intensos. Por esta razón, uno de mis propósitos de año nuevo fue someterme a un tratamiento,  el que fuera, siempre y cuando me  permitiera sentirme mejor y seguir dando clases en la universidad”.

Aunque don Beto ya estaba convencido que necesitaba ayuda, no sabía con quién acudir. Su primera opción fue un urólogo que le recomendaron.

“Lo primero que hizo el médico fueron pruebas de laboratorio de antígeno prostático y un tacto rectal. Me dijo que, sin embargo, tenía que someterme a más exámenes porque sospechaba, de que había algo más, hasta que el diagnóstico de cáncer de próstata con diseminación a hueso fue confirmado”.

El médico me dijo que podía someterme a un tratamiento a largo plazo de bloqueo hormonal que me daría una calidad de vida más o menos estable. “Pero yo sabía que debía haber mejores opciones y más con los avances en el terreno de la medicina, así que buscamos la opinión de un oncólogo”, cuenta don Beto.

El oncólogo le indicó un tratamiento de seis sesiones de quimioterapia;  pero ante los resultados obtenidos le aconsejó acudir al Instituto Nacional de Cancerología (INCan) donde contaban con una terapia específica para ayudarle con el tipo de cáncer que padecía. “Sabía que estaba en una situación muy mala, pero me dije: ¡sí podemos vencerla!, reláta don Beto.

La mejor opción

“Con la buena noticia de  que había un novedosos medicamento que podría ayudarme a contrarrestar mi padecimiento acudí al INCan. Ahí conocí a una oncóloga que me habló de Xofigo (Radio 223) y de los beneficios que ofrecía al quitarme el dolor y contrarrestar el daño en mis huesos. No podía creer que existía un medicamento así. Me dio la esperanza que necesitaba para seguir adelante”, comenta don Beto. Con la indicación de seis dosis de Xofigo, don Beto relata emocionado que desde la primera  aplicación comenzó a sentirse mejor y los huesos dejaron de dolerle con la misma intensidad. Cuando llego al INCan le informaron a don  Beto que  sus  huesos estaban porosos, como si tuviera agujeros, y que de ahora en adelante tenía que tener mucho cuidado por el riesgo de fractura. “Pero a partir de la aplicación de este  tratamiento,  en los estudio comencé a ver que las cavernillas muy grandes de mi estructura ósea comenzaron a disminuir y las pequeñas habían desaparecido”.

Tratamiento para todos los pacientes

“Estaba tan emocionado con los progresos, que cada que iba al INCan le platicaba del medicamento a la gente que se sentaba junto a mí mientras esperaba la consulta. Pensaba que podía ayudarles a ellos también, sin embargo, ellos no contaban con los recursos económicos que, gracias a mis ahorros y mi Afore, yo conté para adquirir este tratamiento”, dice.

Don Beto reflexiona y lanza una petición a las autoridades de salud: “Muchas personas que conocí y que ya murieron, no se hubieran ido si hubieran contado con la facilidad que yo tuve para conseguir este medicamento. Ojalá pudiera estar disponible para todos los pacientes en el IMSS, el ISSSTE, el Seguro Popular y todas las instituciones de salud pública del país. Le doy gracias a Dios, le  doy gracias a mi familia y le doy gracias a Bayer por desarrollar tratamientos para mejorar la salud de todos nosotros”, concluye.

Estoy agradecido con Bayer, pues gracias a este tipo de nuevas terapias como Xofigo hoy me mantengo funcional

y con una buena calidad de vida.