Editorial

Sembrando un futuro más dulce para agricultores de caña

El cultivo de caña de azúcar en México es uno de los más importantes en el país debido a su relevancia económica y social. Nuestro país ocupa el sexto lugar de producción del cultivo a nivel mundial con 56.4 millones de toneladas y ocupa el mismo puesto en área sembrada con 781 mil hectáreas en todo el país.

México tiene una geografía muy especial ya que cuenta con un clima que favorece la producción de este cultivo, sin embargo, se ubica en el puesto 31 en productividad con 72 toneladas por hectárea en comparación Guatemala que cosecha 129 toneladas y lidera la lista a nivel global.

Actualmente existen 180 mil productores de caña de azúcar en México, la mayoría de ellos son pequeños productores formados por familias de cuatro personas en promedio en donde el padre cultiva cuatro hectáreas de caña. Esta ocupación le permite tener acceso a la seguridad social del gobierno, pero su ingreso debe ser compensado con actividades paralelas como la carpintería, albañilería u otros oficios para garantizar el sustento familiar.

Estos agricultores aprendieron el oficio de sus padres, quienes les enseñaron a cultivar caña como lo han hecho desde hace varias generaciones en su familia, sin considerar la evolución de plagas y malezas que reducen la productividad de sus hectáreas cada temporada. El control de malezas es clave en el cultivo de la caña de azúcar, generalmente se aplican productos de protección de cultivos de baja tecnología y de la mayor toxicidad, además, fuera del período crítico, no se suministran las dosis apropiadas y el agricultor no utiliza una protección personal adecuada.

Así mismo, este tipo de agricultor reutiliza las semillas de la caña de azúcar durante más de 15 años, aunque para obtener un alto rendimiento se recomienda renovar cada 7 años dependiendo de la variedad de semilla. Está comprobado que contar con un sistema de riego tecnificado y llevar una adecuada protección de cultivos fomenta la productividad de la tierra. Muchos de estos agricultores no realizan buenas prácticas agrícolas ni cuentan con este tipo de tecnología, siendo dependientes del temporal.

La cosecha se vende a ingenios a través de asociaciones de caña de azúcar formadas por agricultores, que negocian como grupo y tratan de garantizar las mejores condiciones de venta posibles.

Ante el desafío de la baja productividad por hectárea y el impacto social de este cultivo, Bayer está diseñando un proyecto de tres años junto con una organización sin fines de lucro llamada Solidaridad. El proyecto tendrá como objetivo desarrollar competencias para pequeños productores de caña de azúcar, promoviendo la adopción de tecnología más sofisticada y la implementación de buenas prácticas agrícolas, lo que aumentará su productividad y, en última instancia, mejorará su calidad de vida.

Solidaridad es una Organización No Gubernamental (ONG) que cuenta con una red de expertos en campo en la producción de caña de azúcar. Estos expertos brindan apoyo a grandes productores de este cultivo en Centroamérica y, con este nuevo proyecto, crearán junto con Bayer un modelo de producción sostenible que pretende transformar positivamente la vida de los pequeños productores de caña de azúcar en México.

El plan consiste en la coordinación de una serie de actividades en campo con aproximadamente 200 a 300 pequeños productores de caña de azúcar, con un diagnóstico de las actividades de los productores desde la siembra hasta la entrega de su cosecha al ingenio azucarero. Con esta línea base, se evaluarán las diferentes áreas de mejora para aumentar la productividad y las condiciones de trabajo de los agricultores en el campo.

Los resultados de las actividades, así como las conclusiones, se presentarán al comité de sostenibilidad del proyecto, compuesto por Bayer, Solidaridad, el ingenio y las asociaciones de caña de azúcar para determinar las acciones críticas del plan de mejora, como la renovación de semillas, riego, control de malezas y de plagas que permitirán un desarrollo óptimo del cultivo. El plan también abordará mejoras en las condiciones de trabajo, como la infraestructura para dar sombra y descanso con fuentes de hidratación a cortadores de caña y agricultores, el uso de equipo de protección durante la aplicación de productos fitosanitarios, etc.

De esta manera, el proyecto espera sensibilizar a los pequeños productores acerca de los beneficios tangibles que pueden lograr si adoptan mejores prácticas agrícolas junto con mayor tecnología, tales como el incremento de sus ingresos, cubriendo las necesidades de su familia y mejorar las condiciones de su comunidad. El proyecto incluirá un programa de capacitaciones que invitará a todos los miembros de la familia del productor, asegurando que el conocimiento de las nuevas prácticas y tecnologías agrícolas se transmita adecuadamente y lleguen a la próxima generación, aplicando lo aprendido durante cada etapa del cultivo.

“Con esta iniciativa se apuesta en el futuro productivo de la caña de azúcar en México. Al cabo de 3 años esperamos contar con un modelo que pueda ser replicado en todo el país, donde los pequeños productores puedan alcanzar una mayor productividad y se sumen a la creciente demanda de azúcar sustentable de los grandes compradores, donde destacan los fabricantes de refrescos que compran alrededor del 44% de la producción nacional de azúcar. Estas compañías requieren la implementación de este tipo de proyectos donde se asegure la implementación de mejores prácticas agrícolas y la adopción de mayor tecnología en el campo”, expresó Alberto Guerra, Gerente de Food Chain Partnership de Bayer en México.