Editorial

Soluciones sustentables para saciar la sed del mundo

// El rápido aumento de la demanda global de agua dulce podría resultar desastroso, y científicos de todo el mundo trabajan en medidas ingeniosas para evitarlo.

A medida que la población mundial continúa creciendo rápidamente, la demanda de agua dulce crece con ella. Incluso sin tener en cuenta los patrones climáticos cambiantes que provocan sequías regionales, como las observadas recientemente en California y el Cuerno de África, se prevé que la demanda de agua dulce para uso agrícola, industrial y municipal aumente en un 50% a nivel mundial entre 2000 y 2030.

Sin embargo, el suministro de agua no sigue el ritmo de la demanda. Para 2030, los científicos prevén que habrá una brecha del 40% entre la necesidad esperada y la disponibilidad de agua.

Esta situación es insostenible. Si pretendemos satisfacer las necesidades de un mundo en crecimiento y cada vez más demandante, debemos afrontar la crisis de escasez de agua, así que ¿dónde podemos encontrar el agua que necesitamos?

Aprovechar las reservas del planeta

Una forma de encontrar más agua dulce es empezar por mejorar la forma en que obtenemos el agua que utilizamos.

Para la mayoría de los usos, necesitamos agua dulce: el agua salada es esencialmente tóxica para las plantas y los animales, y corroe la maquinaria, por lo que se necesita agua dulce para casi todos los usos agrícolas, industriales y domésticos.

Lamentablemente, solo el 3% del agua disponible en el mundo es agua dulce y la mayor parte está congelada en los glaciares y casquetes polares. De hecho, solo el 0,5% de los suministros mundiales de agua están realmente disponibles para uso práctico.

No obstante, la ciencia nos está ayudando a acceder a ese 97% restante, principalmente a través del aumento de experimentos de desalinización, la eliminación de la sal del agua de mar. Existen tres técnicas principales —térmica, eléctrica y de presión— para purificar el agua, pero, hasta hace poco, hacerlo a escala resultaba costoso y muy poco práctico.

Si bien sigue siendo difícil desalinizar a escala, los avances recientes han mejorado la practicidad al punto que ya es una industria importante en Oriente Medio. En 2015, Israel obtuvo el 40% del agua dulce que utiliza a través de la desalinización, y se espera que esa cifra llegue al 70% para 2050.

Campos con más agua dulce: soluciones para la agricultura

Una de las funciones más importantes del agua dulce es la de ayudarnos en el cultivo de los alimentos que necesitamos para sobrevivir. Aproximadamente el 69% del total de las extracciones de agua dulce a nivel mundial se utilizan con fines agrícolas, una cifra que se eleva a más del 90% en la mayoría de los países menos desarrollados del mundo. Dado que se espera que el consumo de agua de los campos aumente en aproximadamente un 20% a nivel mundial para 2050, es necesario hacer un uso más eficiente del agua en la agricultura.

Parte del problema, sin embargo, es la dificultad inherente a la ineficiencia del riego, un desafío que ha asolado a los agricultores desde los albores de la agricultura, hace unos 12,000 años.

El riego típico funciona rociando los cultivos por igual con agua o aplicando técnicas ineficientes de riego por inundación, en las que se hace correr el agua por los campos a través de canales. Pero un campo no es una porción de tierra uniforme: puede haber variabilidad en la calidad del suelo, en la disponibilidad de nutrientes, en la topografía y en el tipo de cultivo, a menudo en pocos metros. Todas estas características pueden determinar cuánta agua se necesitará.

Hasta hace poco, los agricultores tenían que juzgar esto solo por experiencia y conocimiento. La gran cantidad de datos que podrían haber servido de base para una aplicación más eficiente del agua a los cultivos hubiera sido demasiada para poder medirla y, más aún, analizarla. Pero la difusión de la tecnología de datos y análisis está permitiendo que los agricultores accedan a un nivel de conocimiento sin precedentes sobre su tierra y las necesidades de agua.

Sin embargo, todos esos datos y análisis no sirven de nada sin tecnologías de riego de vanguardia que lleven el agua adonde se necesita. El riego por goteo, por ejemplo, puede proporcionar una eficiencia en el uso del agua de más del 95 %. “Eso se traduce en una reducción del uso de agua de más del 60 % con respecto a los métodos tradicionales de inundación”, comenta Holger Weckwert, Global Segment Manager, Fruits & Vegetables and Insecticides en Bayer. El sistema funciona a través de tuberías que se extienden por el suelo y que pueden suministrar cantidades precisas de agua, nutrientes y productos protectores exactamente donde se necesitan.

O puede dirigirse a los cultivos mismos. No todas las plantas tienen la misma sed: algunas tienen una necesidad de agua sustancialmente menor que otras. Al centrar la atención en cultivos que requieren menos agua, los agricultores pueden mantener la producción al tiempo que mejoran el uso del agua. Y la adición de ciertos microbios al suelo puede ayudar a estimular el crecimiento de las raíces, lo que permite a las plantas prosperar con mucha menos agua de la que normalmente requerirían.

Con la aplicación de la ciencia genética, esto se vuelve aún más sofisticado. Existen dos variedades de arroz según el tipo de cultivo: arroz de tierras bajas y arroz de tierras altas. El arroz de tierras bajas debe cultivarse en arrozales, que requieren mucha agua. El arroz de tierras altas, en cambio, se puede cultivar en suelos mucho más secos.

Mediante la identificación, la aislación y la transferencia de los genes que confieren esta resiliencia en el arroz de tierras altas al arroz de tierras bajas, los agricultores pueden adaptar los cultivos a las condiciones disponibles, en lugar de llevar agua a los cultivos. En términos económicos, pueden desarrollar una solución para la gestión del agua concentrada en la demanda.