Aumentar el cultivo de caña en México

Actualmente, la caña de azúcar se ubica como el cuarto cultivo de mayor extensión en el país con una alta relevancia económica y social. Por la extensión del territorio empleada para su producción (830 mil hectáreas), por su valor económico (38,412 millones de pesos en 2017) y por su importancia social (más de 440 mil empleos directos y beneficios indirectos a más de 2.2 millones de personas).

Además de representar 4.5 por ciento del PIB agrícola nacional, de este cultivo se pueden aprovechar hasta sus residuos que contienen nutrientes capaces de utilizarse como abono para las tierras o como alimento animal. También las mieles finales y los jugos del proceso se emplean en la producción de alcohol, tanto para uso farmacéutico, como para elaborar algunas bebidas alcohólicas, por ejemplo, el ron.

México es el séptimo productor de caña de azúcar a nivel mundial; sin embargo, los beneficios podrían ser aun mayores al considerar que en cuanto a rendimiento, nuestro país ocupa apenas el puesto 31: en promedio se producen 74 toneladas por cada hectárea, mientras en Guatemala se producen 129 toneladas en la misma superficie. Ronald Guendel, responsable global del área del programa Food Chain Partnertship para la División Crop Science de Bayer, mencionó: “En México existen más de 180 mil productores de caña de azúcar, de los cuales el 98% son pequeños, por lo que no cuentan con las mejores herramientas, prácticas, ni acceso a paquetes de alta tecnología que les permitan asegurar y mejorar su rendimiento”. Ante el desafío de la baja productividad y el impacto social de este cultivo, Bayer ha diseñado un proyecto de tres años junto con una organización global sin fines de lucro llamada Solidaridad, dedicada a la ejecución de proyectos de desarrollo sustentable en caña de azúcar, el cual tendrá como objetivo brindar capacitación, herramientas y modelos de mejores prácticas a pequeños productores. Para Guendel, las exigencias de la industria y el mercado cada vez son más grandes. “Los fabricantes de refrescos y otras grandes compañías compran alrededor del 44% de la producción nacional de azúcar y demandan insumos agrícolas más sustentables. Por ello es clave implementar medidas que no sólo ayuden de forma económica y social, sino también ambiental”.

De esta manera, el proyecto espera educar y sensibilizar a los pequeños productores acerca de los beneficios tangibles que pueden lograr si adoptan mejores prácticas agrícolas junto con mayor tecnología en herbicidas, insecticidas o reguladores de crecimiento, que estén registrados, certificados y sean amigables con el ambiente. El proyecto también incluirá un programa de capacitaciones que invitará a todos los miembros de la familia del productor, asegurando que el conocimiento de las nuevas prácticas y tecnologías agrícolas se transmita adecuadamente y lleguen a las próximas generaciones, aplicando lo aprendido durante cada etapa del cultivo. “Queremos que las plantas de los cañeros sean tan altas y sanas como sus beneficios y de esta forma, todos, desde el que produce hasta el que consume, quede con un dulce sabor de boca”, concluyó Ronald Guendel.

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