BEE CARE CENTER

Al cuidado de las abejas

Las abejas no solo elaboran miel. Ofrecen un servicio crucial que apoya a la mayor parte de la diversidad de plantas del mundo: la polinización. Preservarlos, promoverlos y cuidar sus hábitats es lo mejor para todos.

Cuando piensas en las abejas, probablemente se te vienen a la mente las abejas de miel, ¿verdad? Es decir, un grupo de abejas, viviendo en una colmena, con una reina, las trabajadoras volando de flor en flor, recolectando polen, regresando al panal haciendo miel, y ocasionalmente entregando una picadura no deseada. Sin embargo, las abejas son solo una pequeña parte de la imagen. Y sus compañeros, las abejas silvestres, pueden ser un grupo variado. En realidad, hay más de 20,000 especies de abejas, más de 85 por ciento de las cuales son solitarias y no viven en absoluto en las colmenas. El 80 por ciento de las especies de abejas silvestres se anidan en túneles subterráneos u otras estructuras hechas de barro, resinas de plantas, guijarros e incluso conchas de caracoles. Algunas se refugian en madrigueras abandonadas de escarabajos. Las abejas salvajes pueden ser comedores quisquillosos. Con el tiempo, estos insectos se han adaptado a diferentes tipos de plantas, en diferentes grados, y algunos de ellos se especializan en forrajear solo en ciertas plantas. La abeja más pequeña del mundo, la abeja australiana Quasihesma, tiene solo 2 mm de largo. La más grande, la abeja cortadora de hojas de Indonesia, alganza una longitud de hasta cuatro centímetros, que es del tamaño de una nuez.

El poder de la polinización

La polinización, la transferencia de polen de las partes masculinas de una planta a la hembra, es vital para la reproducción de la planta y el 90% de las plantas con flores tienen la ayuda de algún tipo de especie animal polinizadora. En la agricultura, se estima que aproximadamente un tercio del volumen total de alimentos se produce gracias a los beneficios de la polinización animal. Muchos animales actúan como polinizadores, desde algunos mamíferos como los murciélagos y los monos, hasta colibríes e incluso algunos tipos de lagartos. Sin embargo, los insectos son, de manera sorprendente, el grupo dominante de polinizadores, y las abejas son, por mucho, las más grandes y activas. Ahora, no todas las especies de abejas son igual de importantes para la polinización agrícola. De hecho, solo dos por ciento de las especies de abejas son responsables del 80 por ciento de la polinización de los cultivos. Tampoco todos los alimentos requieren de la polinización de insectos como las abejas. Pero sin la ayuda de estos pequeños insectos, nuestras dietas pueden volverse mucho menos ricas y variadas: la fruta en particular depende en gran medida de los polinizadores. En total, el valor de los cultivos globales que dependen directamente de la polinización animal son cercanos a los 600 mil millones dólares anales. Y las abejas son una parte vital de esta ecuación.

¿Se están muriendo las abejas?

Para las abejas de miel, la respuesta general es no. Las colonias administradas de abejas han aumentado 65% desde 1961.Para las abejas silvestres, la situación es más complicada: las diferentes abejas silvestres tienen biologías y necesidades muy diferentes, lo que dificulta la evaluación de su desarrollo general. Sin embargo, ciertos grupos de especies de abejas silvestres, en regiones específicas, están disminuyendo.

Y tanto las abejas silvestres como las abejas de miel siguen enfrentando una serie de desafíos:

Plagas y enfermedades: el ácaro Varroa es el enemigo más grande de la abeja. Se engancha a una abeja y le suelta su hemolinfa (el equivalente de abeja a la sangre) y su cuerpo gordo, lo que debilita el sistema inmunológico de la abeja. Los ácaros varroa también transmiten virus entre las abejas, que luego pueden propagarse por toda la colonia. Las colonias también pueden verse afectadas y debilitadas por otras plagas y depredadores, como el Avispón Asiático, y las enfermedades causadas por bacterias, hongos o virus. Los apicultores pueden desempeñar un papel positivo aquí, asegurándose de que sus colmenas estén saludables, ayudando a controlar las plagas y los depredadores.

Factores genéticos: las abejas han sido cultivadas en las últimas décadas, seleccionadas por cualidades deseables como menor agresión y mayores tasas de producción de miel. Sin embargo, esto ha disminuido la diversidad genética, haciendo que las abejas sean más vulnerables a los parásitos y enfermedades, así como debilitando a las abejas reinas.

Falta de nutrición y hábitat: los paisajes modernos carecen de las flores para todas las estaciones que las abejas necesitan, así como las plantas y los hábitats específicos de forrajeo que las abejas silvestres necesitan para anidar.

Condiciones climáticas adversas: las condiciones climáticas desfavorables, como una primavera muy fría, pueden interrumpir la recolección de néctar y polen y dañar las colonias de abejas y sus crías.

Prácticas agronómicas: los métodos de cultivo cada vez más intensivos han impactado los hábitats de las abejas silvestres y su disponibilidad para el forraje. El mal uso de pesticidas también puede afectar a las abejas.

Trayendo las abejas a la granja

Una posible contribución que los agricultores pueden hacer para ayudar a promover el bienestar de las abejas y otros insectos silvestres es apoyar el desarrollo de hábitats amigables con los insectos, como franjas de flores y sitios de anidación para su bienestar. El Bee Care Science Program), en colaboración con el Instituto de Agroecología y Biodiversidad, y el Instituto de Ecología del Paisaje y Conservación de la Naturaleza, se dispuso a poner esto en práctica. Durante un período de 10 años en los sitios de Rheinmünster y Dettenheim, en el valle del Alto Rin, en Alemania, actualmente se está ejecutando un programa para crear y mantener una red de franjas y corredores de flores silvestres en el 10 por ciento de las tierras de los agricultores. El proyecto de conservación tiene como objetivo promover la diversidad y abundancia de especies como las abejas silvestres y las mariposas y está dando muy buenos resultados. Los resultados del proyecto son muy alentadores. Durante el período que comprende los años de 2010 a 2017, el número de especies de abejas silvestres registradas en el sitio aumentó de ocho en cada uno de los sitios de prueba, a 30 y 49 especies respectivamente. La diversidad de flores fue la clave del éxito. Los parches de flores perennes y resistentes al invierno son una fuente importante de alimentación temprana para insectos como las abejas. La siembra de una mezcla diversa de tipos de flores fue particularmente efectiva para atraer abejas y mariposas silvestres. Para los agricultores, toda la información obtenida del proyecto podría ayudarlos a apoyar tanto la a la conservación como la producción de cultivos. Y, por consiguiente, trae a las abejas de vuelta a la granja.

Aportación de Bayer

Durante más de 30 años, Bayer ha protegido la salud de las abejas y durante este periodo ha investigado ampliamente los múltiples factores que las afectan, principalmente tomando como base el vínculo existente entre estos polinizadores y la producción agropecuaria (agricultura y miel). De entrada, uno de los criterios que determinan que una molécula de Bayer para la protección de cultivos llegue al mercado es que ésta controle una plaga al mismo tiempo que no afecte a las abejas y otros organismos benéficos.

En 2011 Bayer creó el Bee Care Center con el objetivo de lograr un equilibrio entre ayudar a los agricultores a ampliar la producción de alimentos y contribuir a la salud, la seguridad y la diversidad de los polinizadores. Actualmente, cuenta con más de 30 proyectos científicos de colaboración en todo el mundo, que abordan algunas de las principales amenazas y oportunidades que enfrentan los polinizadores y la polinización, ofreciendo enfoques personalizados para necesidades locales y regionales específicas. El Programa proporciona información y datos educativos y científicos para aumentar la comprensión de la complejidad de los temas relacionados con la salud de los polinizadores.

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