La salud en la tercera edad

El envejecimiento de la población mundial plantea grandes desafíos para los sistemas de salud. Las nuevas tecnologías y viejas técnicas permiten afrontarlos.

Gracias en gran parte a los avances científicos, entre los que se incluye el desarrollo de vacunas, mejores tratamientos y medicamentos, ahora hay más personas con 60 años o más. Más de 900 millones de personas (cerca de 12 por ciento de la población mundial) están en sus años dorados. De hecho, la mayor expectativa de vida y la menor tasa de fertilidad harán que para 2050, haya 2100 millones de personas (casi el 22 por ciento de la población) de 60 años o más. El aumento de la expectativa de vida también significa que la población mundial de 80 años o más, también llamados adultos mayores, se triplicará para 2050 y llegará a casi 450 millones en el mundo. En algunos países de Asia y América Latina, se prevé que el número de adultos mayores se cuadruplique para 2050.

El nuevo desafío para el siglo XXI

El rápido crecimiento de la población de adultos mayores es testimonio de los increíbles avances en ciencia y tecnología durante el último siglo. Las vacunas, los antibióticos y una mejor higiene sirvieron para mantener a muchas enfermedades infecciosas bajo control. Hogares y lugares de trabajo con mejores condiciones también ayudan a prolongar la esperanza de vida, mientras que las nuevas tecnologías agropecuarias y una mayor conciencia de la nutrición se traducen en personas que se alimentan mejor que sus predecesores.

Estudios realizados en Estados Unidos muestran que cerca de 80 por ciento de las personas de más de 65 años tiene, al menos, una afección crónica y 68 por ciento tiene dos o más. Entre las más comunes de estas afecciones están la enfermedad cardíaca, la enfermedad pulmonar, los accidentes cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. Las tendencias que hemos visto en áreas de diabetes e hipertensión ilustran, en particular, la mayor carga por enfermedad que enfrentamos. La cantidad de personas a nivel mundial que sufren de diabetes ha aumentado de 108 millones en 1980 a 425 millones en la actualidad.

Para 2050, los expertos advierten que uno de cada tres adultos (33 por ciento) podría tener diabetes o síndrome metabólico. La cantidad de personas que sufren de hipertensión, uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular, casi se ha triplicado a cerca de mil millones desde 1980, con una previsión de que el 41 por ciento de los adultos en Estados Unidos tendrá presión alta para 2030.

Las consecuencias ocultas de las afecciones crónicas

Mientras que las afecciones crónicas como diabetes e hipertensión arterial aumentan la probabilidad de muerte en adultos mayores, muchas personas pasan por alto los efectos que estas afecciones cada vez más comunes tienen también sobre la calidad de vida de los adultos mayores. Por ejemplo, ambas tienen profundos efectos en la visión de una persona mayor. Por ejemplo, la retinopatía diabética, una afección que se da cuando altos niveles de glucosa en sangre causan daño a los vasos sanguíneos de la retina, afecta a una de cada tres personas con diabetes. Además, se sabe que uno de cada 10 diabéticos desarrollan una forma de la enfermedad que amenaza la visión, y en sus peores consecuencias desarrollará ceguera. Otra causa común de la pérdida de visión entre adultos mayores, la degeneración macular senil (AMD, en inglés), destruye lentamente la visión central de la persona, el tipo de visión necesaria para tareas como la lectura o la conducción. Si bien las causas de la AMD son complejas, la enfermedad está asociada con la diabetes y la hipertensión.

Conservar la salud para una tercera edad feliz

Mientras que las afecciones crónicas como diabetes e hipertensión arterial aumentan la probabilidad de muerte en adultos mayores, muchas personas pasan por alto los efectos que estas afecciones cada vez más comunes tienen también sobre la calidad de vida de los adultos mayores. Por ejemplo, ambas tienen profundos efectos en la visión de una persona mayor. Por ejemplo, la retinopatía diabética, una afección que se da cuando altos niveles de glucosa en sangre causan daño a los vasos sanguíneos de la retina, afecta a una de cada tres personas con diabetes. Además, se sabe que uno de cada 10 diabéticos desarrollan una forma de la enfermedad que amenaza la visión, y en sus peores consecuencias desarrollará ceguera. Otra causa común de la pérdida de visión entre adultos mayores, la degeneración macular senil (AMD, en inglés), destruye lentamente la visión central de la persona, el tipo de visión necesaria para tareas como la lectura o la conducción. Si bien las causas de la AMD son complejas, la enfermedad está asociada con la diabetes y la hipertensión.

Las consecuencias ocultas de las afecciones crónicas

Prevenir o controlar las diferentes enfermedades crónicas que aquejan a las personas de la tercera edad es clave para mantener la calidad de vida en los ancianos. En el caso de los problemas oculares, la OMS estima que el 80 por ciento de todas las deficiencias visuales pueden prevenirse o curarse si de detectan a tiempo, y que gran parte de la prevención implica una adecuada atención de afecciones como la diabetes e hipertensión arterial con la combinación de dieta y ejercicio, más los medicamentos disponibles hoy. Sin embargo, los avances y las nuevas clases de fármacos se han vuelto más efectivos para tratar o incluso eliminar algunas de las afecciones crónicas más comunes asociadas a la edad, y los logros en su fabricación hacen que los tratamientos existentes están cada vez más disponibles. Por ejemplo, los investigadores ya están explorando las técnicas de secuenciación genética para combatir la diabetes. Sin embargo, la genoterapia no se usa directamente en diabéticos. Se usa con las bacterias que crean naturalmente acarbosa, una sustancia usada en fármacos que utilizan los diabéticos para regular la glucosa. Al alterar los genes de las bacterias para que sean productores más eficaces de acarbosa, los científicos pueden ayudar a cubrir la creciente demanda de medicamentos antidiabéticos. La posible ayuda para los adultos mayores va mucho más allá de comprimidos o inyecciones. En Japón, donde más del 25 por ciento de la población ya tiene más de 65 años, cada vez se usan más robots especializados llamados carebots para ayudar a la gente mayor con tareas como apagar las luces y pasar de la cama a la silla de ruedas. Los carebots incluso ayudan cada vez a más ancianos con dificultades visuales a leer los códigos de barras de las etiquetas de los medicamentos, para garantizar que la pérdida de visión no les impida a los adultos mayores tomar sus medicamentos correctamente.

Hoy 80 años es como tener 60

¿Qué quiere decir esto? La robótica y los medicamentos son solo dos de los muchos desarrollos que actualmente se encuentran en investigación que ayudarán a superar los desafíos asociados con la tercera edad y aumentaràn considerablemente la calidad de vida de las personas de edad avanzada. Dado que hay mayor disponibilidad de las innovaciones que buscan mejorar la salud de los adultos mayores, es posible que el consecuente aumento de la expectativa de vida pueda indicar que en el futuro tengamos que tener más de 80 años para ser considerados ancianos mayores.

Como una vez dijo el comediante George Burns: “Es inevitable envejecer, pero eso no significa volverse viejo”.

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