• Nuevas rutas en la investigación de plantas

    Uso de Alta Tecnología para Combatir la Resistencia a los Herbicidas

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    Protecting crops and controlling weeds: Dr. Anu Machettira investigates the effects of herbicidal test substances on different plant species in the greenhouse.

La infestación de malezas es la razón más importante de pérdidas de cosechas en todo el mundo, genera grandes gastos y pone en riesgo la seguridad alimentaria global. Dado que las malezas desarrollan cada vez más resistencias a algunos herbicidas, para los agricultores se vuelve más difícil cultivar sus campos de forma rentable. En la búsqueda de nuevos herbicidas con mecanismos de acción alternativos, Bayer abre nuevas rutas y coopera con la empresa emergente Targenomix.

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  • El reto:
    La resistencia a las malas hierbas está en aumento y amenaza la seguridad alimenticia mundial.
  • Solución:
    Los investigadores de Bayer están colaborando con una serie de socios diferentes, como la empresa de puesta en marcha de biotecnología Targenomix. Están empleando métodos bioinformáticos para descubrir mecanismos herbicidas completamente nuevos de acción.
  • Beneficio:
    Nuevas sustancias activas herbicidas permiten a los agricultores de todo el mundo cultivar sus campos de manera rentable de nuevo, salvaguardando así las cosechas.

Crecen de manera extremadamente rápida, en gran número y cubren las plantas útiles, de modo que después de poco tiempo, al agricultor le cuesta trabajo reconocer su campo: las enredaderas serpentean alrededor de las espigas de trigo en China y la ballica crece sobre la canola en Australia y le roba luz solar y nutrientes. Entre tanto, el bledo puede superar a las plantas de maíz estadounidenses y cada mata distribuye al final de la temporada hasta 1.5 millones de semillas en el entorno cercano. Esta malezas atormentan a agricultores en EE.UU., México, Argentina y ahora también Brasil. Para los agricultores en todo el mundo, la infestación de malezas constituye una situación de destrucción que los hace recurrir cada vez más a agentes fitosanitarios químicos llamados herbicidas - una sustancia artificial contra las malezas que, sin embargo, se vuelve visiblemente inocua. Nada controla las malezas a escala tan grande y de manera tan rentable como un herbicida

Cada planta individual de amaranto Palmer se extiende hasta 1.500.000 semillas en su vecindad inmediata al final de la temporada.

Investigadores, inventores y agricultores se unen para contrarrestar la resistencia a los herbicidas

El número de malezas resistentes a los herbicidas aumenta continuamente

Mientras tanto, alrededor de 250 especies de malezas son resistentes a los herbicidas y afectan enormemente el crecimiento de importantes frutos del campo. Desde hace décadas, el número aumenta constantemente, de modo que en la actualidad existen resistencias contra 23 de 26 mecanismos de acción de herbicidas conocidos. "Es un problema global que amenaza la alimentación mundial”, asegura el doctor Marco Busch, responsable de Weed Control Research en la División Crop Science. Si los agricultores prescindieran por completo de los herbicidas, las pérdidas de cosechas debido a las malezas rondarían por una tercera parte de la cosecha total. El uso responsable y eficiente de herbicidas la reduce a nueve por ciento. "Simplemente no podemos darnos el lujo de pérdidas así en la alimentación de los esperados cerca de 10 mil millones de personas en la Tierra en el año 2050”, explica el doctor Busch. Para que los herbicidas disponibles mantengan su eficacia, Bayer recomienda un programa integral para la gestión de malezas. El Integrated Weed Management persigue una estrategia integral de agricultura sustentable. Se le dedica atención especial al control de malezas mediante una combinación de acciones físicas, agrícolas, biológicas y químicas, las cuales son económicas y cuidan el medio ambiente. "Sin embargo, a largo plazo necesitamos herbicidas innovadores que amplíen y diversifiquen las herramientas de los agricultores”, destaca el doctor Busch

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Con alta tecnología hacia nuevos ingredientes activos: Mario Boecher prepara el robot pipeteador en Frankfurt para el análisis de miles de moléculas de ensayo herbicidas.

Una solución son ingredientes activos dirigidos a objetivos totalmente nuevos

Un esquema muy prometedor para solucionar el problema es el desarrollo de moléculas que ataquen objetivos totalmente nuevos en la célula de la planta. "Queremos proporcionar sustancias que los agricultores puedan utilizar contra las malezas resistentes”, indica el doctor Busch. Para ello, Bayer apuesta por nuevas maneras que complementen y fortalezcan los esquemas de investigación industriales clásicos. Actualmente, investigadores de Bayer cooperan con científicos de la empresa Targenomix. La escisión del Instituto Max Planck de Fisiología Molecular de las Plantas en Golm, Potsdam posee una gran competencia en distintas áreas tales como la genética, la biología celular y la bioquímica así como una acentuación en bioinformática y biología sistémica. En sus laboratorios, los expertos estudian lo que sucede en una planta tratada con sustancias de la biblioteca de ingredientes activos de Bayer. Para ello, los investigadores de Targenomix aíslan varios miles de biomoléculas distintas de las plantas, previamente preparadas en los laboratorios de Bayer en Frankfurt. Con modelos matemáticos pueden obtener del perfil biomolecular el posible lugar de acción. De este modo identifican sustancias que siguen nuevos mecanismos de acción. Los esquemas biológicos sistémicos de los investigadores cuentan con el apoyo de trabajos genéticos, de biología celular y bioquímicos así como biofísicos que se realizan en paralelo.

Ronda de expertos: Los doctores Arno Schutz, Bodo Peters y Pascal von Koskull-Döring (de izquierda a derecha) discuten en Bayer en Frankfurt sobre los efectos de moléculas herbicidas candidatas. Los investigadores trabajan mayormente con el modelo de planta arabidopsis (Arabidopsis thaliana, foto inferior).
Los investigadores trabajan sobre todo con el berro de oreja de ratón modelo de la planta (Arabidopsis thaliana).
Más que la suma de los elementos: el gerente de Targenomix, doctor Sebastian Klie (centro) habla con colaboradores y el doctor Pascal von Koskull-Döring (der.) sobre una red de interacción de genes. Su equipo interdisciplinario analiza las consecuencias de un tratamiento con herbicida a nivel molecular.

Existen resistencias contra 23 de 26 mecanismos de acción de herbicidas conocidos.

Entrevista: Lothar Willmitzer

"Necesitamos nuevos ingredientes activos"

research conversó con el profesor Lothar Willmitzer sobre la propagación de las resistencias a los herbicidas. Es uno de los directores del Instituto Max Planck (IMP) de fisiología molecular de las plantas en Golm, Potsdam y es responsable de los trabajos científicos de la empresa Targenomix junto con los doctores Klie y Koskull-Döring.

¿Qué tan peligroso es el aumento de las resistencias a los herbicidas para la agricultura?

Lo que veo es amenazador. Necesitamos una nueva generación de herbicidas que ataquen nuevos objetivos en la célula de la planta. Las empresas como Bayer nos proporcionan estas nuevas generaciones. Desde hace cerca de 30 años no se acepta ningún herbicida con un nuevo mecanismo de acción, pero las resistencias aumentaron. Se trata de un problema mundial y debemos actuar./p>

¿Qué pueden hacer los científicos?

Existen distintas posibilidades: en primer lugar, podemos desarrollar nuevos agentes químicos para el combate de las malezas. Un segundo esquema es cambiar las plantas mismas, por ejemplo, haciendo a las plantas útiles más insensibles a las malezas con las que compiten.

¿Cuál es su visión?

La orientación central de Targenomix en el manejo bioinformático de este problema fue y sigue siendo muy importante para mí. En esta área aún existe margen de acción. En cambio, los conceptos cientí- ficos están fijos claramente en la bioquímica y la biología celular. La bioinformática da más espacio en el que se desarrollan los investigadores y pueden seguir sus propios esquemas creativos. Además, en la biología moderna generamos datos de manera cada vez más favorable y rápida. Esta tendencia continuará y las herramientas con las que podamos interpretar datos serán incluso más importantes.

En Targenomix persigue usted el esquema de la biología sistémica. ¿Cuál es su estimación del potencial de la investigación libre de hipótesis?

El esquema de la biología sistémica (intentar comprender a un organismo en su totalidad), seguirá ganando importancia. En primer lugar recopilamos muchos datos sobre nuestro objeto de ensayo. De la totalidad de datos obtenemos después una hipótesis. Es decir, terminamos con la hipótesis, mientras que la investigación convencional inicia con ella. A final de cuentas de lo que se trata es de describir mejor el sistema biológico y yo personalmente creo que entonces también podemos comprenderlo mejor. En este sentido, existen muchas otras opiniones en la comunidad de investigadores.

Con el lema: Si conocemos las partes del automóvil, aún no sabemos cómo avanza. Estoy convencido: estos nuevos esquemas y métodos proporcionarán más conocimientos sobre cómo funcionan las plantas. Algunos científicos posiblemente hayan subestimado el componente del tiempo. Sin embargo, la investigación tiene de por sí un extremo abierto, ya que no hay ningún objetivo definitivo por alcanzar.

El desarrollo de nuevos herbicidas inicia a pequeña escala con plantones

El proceso de investigación y desarrollo en sí de nuevas sustancias que terminen con las malezas en los campos y aseguren el rendimiento de las cosechas, empieza primero a pequeña escala: en una placa rectangular para micropruebas de 15 centímetros de longitud con 96 pozos para pruebas biológicas individuales. Cada pozo contiene gérmenes de malezas y se trata con una sustancia de ensayo distinta. Otras placas contienen plantones de maleza de otro tipo. En las plantas jóvenes los investigadores de Bayer prueban miles de moléculas de la biblioteca de sustancias propia de la empresa. En este fondo de sustancias se almacenan varios millones de frasquitos con distintas sustancias de ensayo y cada día se agregan nuevas. "Analizamos sus efectos en las plantas en un procedimiento de alto rendimiento. Para incrementar la eficiencia, muchos pasos están automatizados y los realizan robots”, explica el doctor Pascal von Koskull-Döring, coordinador de proyecto de la cooperación con Targenomix en Bayer.

Pasar del laboratorio a la naturaleza al aire libre es el paso más difícil

Combatir malas hierbas resistentes y proteger los cultivos: Con el uso de tecnologías de vanguardia, se desarrollarán nuevos herbicidas que ayudarán a los agricultores a proteger su cosecha.

Bioensayos en la investigación herbicida / La determinación de la resistencia

Las sustancias activas se prueban en malezas y plantas útiles mayores

Los ingredientes activos avanzan un paso en el proceso y se prueban en plantas mayores que crecen en la tierra. Adicionalmente, los investigadores analizan un espectro más grande de malezas. También analizan si las sustancias tienen influencia en las plantas útiles que en realidad deberían proteger. Si en el proceso surge un candidato muy prometedor, primero tiene que pasar por las exigentes pruebas de toxicidad y seguridad del medio ambiente, antes de que los científicos puedan pasar a ensayos de campo: "Pasar del laboratorio a la naturaleza al aire libre es el paso más difícil”, indica el doctor von Koskull-Döring, pues fuera del invernadero o de la cámara climatizada se agregan también las influencias del medio ambiente: estos factores pueden llevar a otros resultados. Normalmente, los investigadores no analizan sus plantas de ensayo a nivel molecular. La efectividad de una sustancia se evalúa únicamente mediante el efecto visible que genera en las malezas. Por ejemplo, algunos ingredientes activos producen una coloración blanca en las plantas, mientras que otros afectan su crecimiento. Con este esquema se pueden probar rápidamente muchas sustancias. Sin embargo: "Las moléculas con un efecto interesante, pero más bien débil pueden en ocasiones caer por la retícula”, dice el doctor von Koskull-Döring. Los expertos de Targenomix permiten que los investigadores de Bayer puedan echar una mirada profundo a las células de las plantas para seguir explicando lo que sucede ahí. El doctor von Koskull-Döring explica el punto de partida: "En Bayer seleccionamos moléculas con un efecto biológico muy prometedor, pero un mecanismo de acción aún desconocido como candidatos para estudios adicionales.” Las sustancias que en este momento muestran un efecto débil, pero que siguen un nuevo mecanismo de acción interesante, pueden ser la base para un programa de optimización químico que lleve a candidatos considerablemente más efectivos.

Después de su selección inicia el trabajo de laboratorio - con algunas macetas en las que crecen plantones de enredaderas (nombre científico: Arabidopsis thaliana). "La Arabidopsis es por mucho la planta modelo más estudiada: fue la primera planta cuyo genoma relativamente pequeño descifraron por completo los científicos en el año 2000. Desde entonces, la comunidad internacional de investigadores ha generado correspondientemente mucho conocimiento sobre los procesos moleculares”, explica el doctor von Koskull-Döring. Sobre esta base, los equipos de investigadores en Bayer y Targenomix pudieron establecer rápidamente una cartera de sustancias en análisis, la cual amplían actualmente a trigo y malezas selectas. El equipo de la División Crop Science en Frankfurt cultiva plantones de Arabidopsis en cámaras climatizadas para garantizar condiciones homogéneas. Posteriormente, los investigadores tratan los plantones con las sustancias herbicidas de ensayo. Después se cosechan, se congelan de golpe y se embalan para el transporte. Solo así se mantienen estables las biomoléculas hasta que los expertos de Targenomix en Golm las analicen.

El riesgo verde: este campo de maíz en Colorado está infestado por coquia resistente al glifosato. Las malezas resistentes les roban espacio, nutrientes, agua y luz a las plantas útiles, con lo que disminuyen las cosechas.

En Golm, los expertos de Targenomix analizan las consecuencias de los tratamientos con herbicidas

Los laboratorios de la empresa emergente se encuentran a la vista del Instituto "Max Planck” de Fisiología Molecular de Plantas. Varias veces al año, los científicos alrededor del doctor Sebastian Klie, director general de Targenomix, reciben un "envío congelado” desde Frankfurt: "En Golm se utilizan las técnicas más modernas, distintas a las que utilizamos en Frankfurt”, explica el doctor Axel Trautwein, responsable de Small Molecules Research en la División Crop Science. Para un estudio más minucioso de las biomoléculas en las células, en un primer paso los científicos de Targenomix trituran mecánicamente el material vegetal en un molino de tejido. Mezclan las muestras en un recipiente de reacción con pequeñas esferas que las acelera a alrededor de mil oscilaciones por minuto: "Así tiroteamos debidamente las células”, dice el doctor Klie.

En un así llamado homogeneizado de tejido se esconden los objetivos de los investigadores - las moléculas del interior de la célula. "Provienen de los procesos celulares más diversos. Entre ellos está la información genética ADN, su copia activa en el metabolismo celular ARN y las proteínas que se forman con base en el ARN. Son el punto final del flujo de información genético. Las proteínas influyen en el metabolismo celular así como numerosos metabolitos - biomoléculas que participan en casi todos los procesos celulares”, indica el doctor Klie.

Diagnosis of metabolic resistance/ Determination of Metabolic Resistance

La cooperación con Targenomix marcha hasta ahora muy bien - en un alto nivel científico y con una cooperación cordial y llena de confianza.

Distintas clases de moléculas requieren distintos métodos de análisis. Por ejemplo, una vez que los expertos en plantas han purificado la información genética ARN sobrescrita del homogeneizado, mandan sus muestras a un prestador de servicios que determina las secuencias de todas las moléculas de ARN ahí contenidas. Los investigadores analizan esta información y derivan de ello qué genes se activan o inactivan específicamente en la planta después del tratamiento con herbicida. Con análisis de computadora se pueden registrar los genes que rebasan un determinado límite de actividad. ”Al registrar todas las moléculas de ARN de un organismo hablamos de un análisis de transcriptoma o transcriptómica”, explica el doctor Klie. Siguiendo principios similares, los investigadores también analizan todos los genes, proteínas y metabolitos de las plantas. Dependiendo de la clase de biomoléculas, los científicos hablan correspondientemente de genómica, proteómica y metabolómica. Una vez generados los datos, termina inicialmente el trabajo de laboratorio. Pero: "Para el bioinformático apenas empieza realmente lo interesante”, asegura el doctor Klie. Para que los investigadores puedan seguir trabajando, para empezar guardan los resultados en el banco de datos central. Esto sueña sencillo, pero tiene sus dificultades. El doctor Klie explica: "En el estudio de distintas sustancias durante años, producimos datos con distintos métodos. Estos datos deben ser comparables, lo cual constituye un reto considerable para nuestros estadísticos e informáticos, quienes compensan con nuevos algoritmos las variaciones técnicos no relevantes o las variaciones biológicas insignificantes.” Una vez estandarizados los datos, los bioinformáticos empiezan a extraer sus secretos.

Minimize the impact of resistant weeds/ Diversity is the future – Bayer’s anti-resistance initiative, long version

Eludir las resistencias - asegurar las cosechas

El problema de las resistencias a los herbicidas es altamente complejo: «No existe para ello una solución universal simple”, dice el doctor Bodo Peters, responsable de Project & Product Support de Weed Control Research en la División Crop Science. Por ello, él junto con su equipo en el Weed Resistance Competence Center - abreviado WRCC - en Frankfurt persigue varios esquemas. Las acentuaciones son la investigación de resistencias, la gestión de malezas resistentes y el desarrollo de estrategias integrales efectivas para el control de malezas para agricultores: «De este modo les ayudamos a los agricultores al confrontarse con resistencias a los herbicidas”, indica el doctor Peters. El WRCC recibe muestras de malezas resistentes de empresas agrícolas a nivel mundial, analiza el tipo de resistencia y busca soluciones. Esta cercanía a una situación concreta en el campo también es indispensable para el desarrollo de ingredientes activos.

«De lo contrario, posiblemente desarrollaríamos herbicidas que pasan a un lado de las necesidades de los agricultores”, dice el doctor Marco Busch, titular del área Weed Control Research. Para que los investigadores encuentren nuevas sustancias más rápidamente, incrementaron considerablemente las capacidades en sus laboratorios químicos. Para ello se crearon en Frankfurt alrededor de 40 plazas de investigador que apoyan económicamente desde diciembre del año pasado a una asociación australiana de cultivadores de cereales, la Grains Research and Development Corporation (GRDC), en el marco de una cooperación con Bayer. Entre los investigadores están once postdocs de Australia y Nueva Zelanda, quienes aportan experiencias de sus países de origen afectados especialmente por la problemática de la resistencia a herbicidas. «Estos científicos adicionales nos ayudan a encontrar nuevos ingredientes activos que rompan la resistencia”, explica el doctor Busch. Se espera que también la cooperación con la empresa Targenomix ayude en ello, pues: «El problema solo lo podemos solucionar de manera conjunta: con los agricultores, los investigadores de plantas y todos los grupos de interés participantes”, asegura el doctor Peters.

Plantas en el formato más pequeño: Tanja Zupritt programa un robot que procesa los plantones de malezas en recipientes extremadamente compactos (foto superior). El laboratorista Heiko Jung evalúa las pequeñas plantas que crecen en una cámara climatizada bajo condiciones constantes (foto inferior).
Técnico de laboratorio Heiko Jung inspecciona las plantas que crecen bajo condiciones constantes en una cámara climática.

Nuevas hipótesis mediante la comparación de plantas tratadas y no tratadas

Buscan diferencias entre las plantas tratadas y no tratadas. Si los investigadores encuentran particularidades, pueden desarrollar una idea sobre la molécula celular a la que enlaza una molécula y en qué proceso interviene. La parte esencial de la investigación en Golm es el banco de datos central de Targenomix: les indica a los investigadores el camino hacia nuevas hipótesis para que puedan explicar cómo influyen en las plantas las moléculas candidatas. A este planteamiento se le llama biología sistémica, porque la computadora examina cantidades de datos gigantescas de los distintos niveles de organización de la célula, busca en ellos desviaciones y contradicciones, para obtener entonces finalmente hipótesis sobre el sistema total de la planta. "Para las personas es casi imposible registrar estas relaciones complejas”, agrega el doctor Klie. Cuando los investigadores identifican una molécula de la biblioteca de sustancias de Bayer, la cual sea probable que siga un nuevo mecanismo de acción, se regresa al laboratorio. "La hipótesis inicial sola no es suficiente, debemos demostrar que el herbicida realmente se enlaza en la molécula diana pertinente”, dice el doctor Klie. Las empresas emergentes como Targenomix, las cuales estudian como prestadoras de servicios los fundamentos de un mecanismo de acción, son más bien inusuales en la investigación de plantas.

Para las personas es casi imposible registrar estas relaciones complejas

Los diferentes tipos de resistencia tipos de malas hierbas / Tipos de Resistencia

El doctor Klie continúa: "En la industria médica-farmacéutica, este modelo está mucho más difundido”. Pero los éxitos le dan la razón a él y a su equipo de expertos de las áreas más diversas: sus gené- ticos, bioquímicos, fisiólogos de plantas y bioinformáticos ya han descubierto desde 2014 varios mecanismos de acción para moléculas herbicidas candidatas propias. "Especificamos solo pocas estructuras de organización - la iniciativa propia y el intercambio permanente son nuestra filosofía. Nuestros resultados los discutimos por todos lados: frente a la máquina de café, durante la comida en grupo o en el laboratorio”, señala el doctor Klie. La gestión del equipo en Golm se caracteriza por la confianza mutua. Y también la cooperación con Bayer se basa en ello: "Nos reunimos dos veces al año para un intercambio científico y hablamos sobre el estado actual así como sobre los otros planes”, dice el doctor Trautwein. El futuro de la cooperación está asegurado para los siguientes años - el contrato termina apenas en 2019. "La cooperación marcha hasta ahora muy bien, en un alto nivel científico y con una cooperación cordial y llena de confianza”, asegura el doctor Trautwein

Decodificar la vida con la biología sistémica

Para comprender los procesos de la vida no es suficiente describir los distintos procesos biológicos: se requiere una consideración integral del organismo para entender como interactúan los elementos. Éste es el objetivo de la biología sistémica. El planteamiento difiere esencialmente del procedimiento experimental actual en la investigación biológica, pues al principio de un proyecto de investigación se encuentra normalmente una hipótesis, la cual se debe entonces demostrar o refutar. La biología sistémica voltea este planteamiento, los datos y sus muestras llevan a los científicos a sus hipótesis.

Los expertos tampoco lo denominan como investigación impulsada por hipótesis. La biología sistémica intenta seguir durante el tiempo todas las moléculas de una célula y sus interacciones. Además, describe las interacciones de células reunidas en distintos tipos de tejido, así como su interacción en órganos y en el organismo total. Esta tarea gigantesca solo se puede lograr mediante la combinación de la biología molecular más moderna, el modelado matemático y la potencia de supercomputadoras. Por ello, colaboran estrechamente los investigadores de las disciplinas más diversas: desde matemáticos, bioinformáticos, químicos y biólogos hasta especialistas en TI.

Equipados para la búsqueda de ingredientes activos: el equipo en la Química Fitosanitaria con Cornelia Juschkus, Armin Sausen y Christiane Golla (de izquierda a derecha) sintetiza nuevas moléculas candidatas.
Para el análisis de los efectos en las plantas de maleza en fenotipizaciones 3D, los investigadores utilizan las tecnologías de cámara más modernas (foto derecha).
Para una mejor fitosanidad: La colaboradora de Targenomix Norma Funke (foto superior) prepara germinados de Arabidopsis en Golm para análisis Omics. Los doctores Marco Busch, Axel Trautwein y Pascal von Koskull-Döring (foto inferior, de izquierda a derecha) coordinan la cooperación con Targenomix desde el lado de Bayer.

Pasan en promedio diez a 15 años hasta que un ingrediente activo de la investigación efectivamente llega al mercado en un producto. Hasta entonces, los agricultores deben arreglárselas con las herramientas con las que cuentan actualmente. Pero Bayer y Targenomix seguirán alimentando la cartera de investigación con sustancias candidatas.

¿Cómo se desarrolla la resistencia de campo?

Entrevista: Stephan powles

"Enfrentar el Riesgo de las Malezas
Con Diversidad"

research conversó con el profesor Stephen Powels de la Australian Herbicide Resistance Initiative (AHRI) sobre las resistencias en Australia y en el mundo. En una cooperación con Bayer, los expertos en malezas de Australia de la AHRI trabajan en comprender mejor los mecanismos de resistencia así como en nuevas estrategias y soluciones con las que se pueden solucionar los problemas de la resistencia a los herbicidas que aumentan a nivel mundial

Muchos agricultores en el mundo luchan con la resistencia a los herbicidas de las malezas. ¿Cómo ve usted el problema?

Los mayores problemas los tienen las grandes empresas. Resulta difícil en especial en los EE.UU., Canadá, Brasil, Argentina y Australia - las principales naciones exportadoras de cereales. Ahí se plantan sobre todo plantas útiles tolerantes al glifosato como soya, maíz y algodón. En estos campos se utiliza exclusivamente glifosato y cada vez más malezas son resistentes a este herbicida. Solo en Norteamérica y Sudamérica, 50 millones de hectáreas de campo están infestadas con malezas resistentes al glifosato.

¿Cómo se pudo llegar a este punto?

Debido al uso desmedido del glifosato sin la diversidad necesaria. Se trata de simple biología evolutiva. En donde se genera una fuerte presión de selección–
- en este caso el uso masivo de un solo herbicida -, también surgen rápidamente resistencias. El uso exclusivo de un herbicidas en grandes superficies sin la suficiente diversidad en los métodos de lucha contra las malezas, siempre y en todos lados generará resistencias.

¿Cuáles son las estrategias con perspectivas de éxito para disminuir o evitar las resistencias?

Dicho en pocas palabras: diversidad, diversidad y otra vez diversidad. Los herbicidas son una excelente herramienta para tratar las malezas. Pero solo pueden ser parte de una estrategia mayor: únicamente una combinación de distintos métodos de combate de malezas tiene perspectivas de éxito a largo plazo. No existe para ello una sola solución. En el caso de un pequeño agricultor chino reinan requisitos totalmente distintos a aqué- llos de un agricultor australiano que cultiva trigo en una superficie de cuatro mil hectáreas. Sin embargo, ambos necesitan una mezcla equilibrada de distintos herbicidas y otras estrategias de combate de las malezas, para que puedan trabajar sustentablemente de manera productiva.

¿Qué esquemas persigue usted en la AHRI?

Intentamos explicarles a los agricultores las ventajas de una estrategia diversa de combate de las malezas. Para ello, buscamos herramientas con las cuales podamos garantizar un uso sustentable de los herbicidas. Un ejemplo es el "Harvest Weed Seed Control”. En él buscamos que en la cosecha quede el menor número posible de malezas en el campo. Así podemos reducir considerablemente la cantidad de malezas en esos campos. Este método se está difundiendo cada vez más en Australia y se está probando tanto en Canadá como en los EE.UU, lo cual por supuesto nos da mucho gusto.

¿Cómo se imagina la agricultura dentro de 20 años?

Tendremos que alimentar entonces previsiblemente a nueve mil millones de personas en la Tierra: solo lo podemos lograr con una agricultura de cereales altamente productiva y sustentable. El control de malezas debe ser un elemento importante de la estrategia, pues de lo contrario perderemos cosechas que necesitamos con urgencia. Parto de que en 20 años los herbicidas podrían seguir siendo una herramienta importante en nuestro arsenal contra las malezas. Por ello debemos aprender a utilizarlos convenientemente. También tendremos que luchar por que nuestros campos sigan siendo productivos. Podemos y debemos lograrlo, todo lo que necesitamos son conocimiento y las tecnologías correctas.